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El basurero marino del que comemos

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Los océanos cubren el 72% de nuestro planeta, absorben el CO2 de la actividad humana, regulan la temperatura del globo y nos proporcionan alimento. Sin embargo, el agua de nuestros mares se calienta, se vuelve ácida, contiene cada vez menos oxígeno y se contamina progresivamente. Tanto, que además de las sustancias tóxicas que absorben las plantas y animales, se sabe que al menos 260 especies marinas consumen el plástico degradado al confundirlo con plancton. De ahí al plato hay poco recorrido.

 

De media, cada persona consume más 16 kilos de pescado al año, contaminantes incluidos. El pez linterna, alimento básico del atún y la lampuga, que tanta apreciación ha ganado en el mercado, puede contener en su estómago hasta 83 fragmentos plásticos. Así lo demuestra la investigación científica de cientos de especimenes.

 

No es de extrañar, si observamos el vertedero en que se han convertido nuestros mares. Sólo en la bolsa de desechos ubicada en el Océano Pacífico, se acumulan 3,5 millones de toneladas de basura de todo el mundo que aniquila a miles de animales. Esta se extiende sobre una superficie que dobla el área continental estadounidense

 

De acuerdo con Masters Degree, en EE.UU. al año se consumen 51.000 millones de botellas de plástico y únicamente se recicla una de cada cinco. Si acaban en el mar, tardarán más de 600 años en descomponerse. Ocean Conservancy ha patrocinado la limpieza costera internacional durante 26 años. En ese tiempo, 8,5 millones de voluntarios han recolectado 72.000 toneladas de desechos. De ellos, 18.288.809 fueron botellas de vidrio y plástico, suficientes para ofrecer una bebida a cada ciudadano de Chile; 870.000 pañales, cantidad como para regalar uno a cada recién nacido el año pasado en el Reino Unido; 125.156 electrodomésticos que llenarían 37.434 camiones de basura.

 

En la campaña de limpieza de 2011, 600.000 voluntarios limpiaron 20.000 millas costeras de 4.500 toneladas de basura. Los miles de objetos que recogieron en su mayoría contenían plástico. Concretamente, se retiraron 940.277 envases alimentarios que envolverían el desayuno y el almuerzo diario de una persona durante 858 años; 24.384 bombillas que servirían para reemplazar todas las luces de la torre Eiffel.

 

El mercurio es otro contaminante tóxico del mar y consecuentemente del pescado que consumimos. Aunque ya existe tecnología alternativa, numerosas plantas industriales ubicadas en tierra firme lo utilizan para producir cloro.

 

A estas alturas ya hemos alterado o destruido muchos ecosistemas marinos y llevado al borde de la extinción a especies de millones de años de antigüedad. Según un estudio publicado en Science, menos del cuatro por ciento de los océanos permanece inalterado por la actividad humana. Depende de cada uno de nosotros no utilizarlos como vertederos y legarlos a las siguientes generaciones.

 

MastersDegree.net

 

Más información: Ocean Conservancy | Oceana


font. ecogaia.com